Tan solo son palabras suspendidas en el aire.

lunes, 25 de julio de 2016

II. Viviendo en escala de grises.

El tiempo se ha parado tantas veces para que pensara que ya ni avanza ni retrocede, simplemente está perdido. Como el autor de este texto. Vivía con una constante nube sobre mi cabeza en la que ahora se asoma algún que otro rayo de luz. Y esa es la única luz que conozco desde que no me alumbras tú la vida.

No mentiría si dijese que alguna vez se me ha pasado por la cabeza haberme vuelto loco, una locura solo apta para inestables que nadie comparte. De caminar sobre cemento a tener un pie al borde de la cuerda floja. La caja de Pandora entreabierta con veinticinco agujeros negros en mi subconsciente, cables entrecruzados que ya no siguen la corriente, y dos pupilas dilatadas incapaces de ver la guerra entre el corazón y la mente.

Psicoanalízame, llévate todo este amor incondicional que le sobra a mi alma, traza líneas entre los horizontes por las que pasar sin hacer ruido, ya sabes, esas que se dibujan con tinta. Y no borres ninguna de mis huellas, por si en algún momento hay que quedarse a vivir en alguna, aunque sea un rato. Cógeme la mano e intenta no caerte entrelíneas, porque ahora todos los caminos llevan a Barcelona.

Y recuerda que odiar algo es convertirlo en rutina, por eso llegaba siempre tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario