Tan solo son palabras suspendidas en el aire.

martes, 26 de julio de 2016

III. Primavera emocional.

Volando siempre tan alto al final he acabado en el subsuelo. Y la única rosa negra que guardo bajo la manga se ha marchitado de pena y dolor. Si tuviera que derramar una sola lágrima para que floreciera la vida, me estaría recordando continúamente lo capullo que soy y la cantidad de pétalos que he perdido pensando si me quería o no. Echando raíces dónde crecen árboles y viéndolos despojarse de su libertad en cada hoja que se lleva el viento.

El ciclo de la vida no está siguiendo su curso conmigo, la lluvia se ha cansado de esperar a que vengan a regarme, y ha decidido que viva en una contínua tormenta en la que nunca cesan los truenos, y por más que intento dormir se me interrumpen los latidos si se trata de pensarte. Si no puedes dormir, entonces fuma, y aqui sigo esperando a que el humo se lleve todas esas palabras que no me atrevo a decirte y que en cada suspiro vuelven a mi memoria.

En mi mente, ¿Te irías?, quiero creer que no, de lo contrario, tendría que morir para ganarme otra vida en la que permanezcas siempre, una no es suficiente para todo el daño causado. Y es tan frágil el papel que no puedo repararlo por mucha tinta que salga de mi corazón. El día que me desangre, por favor, no me levantes del suelo, desde dónde empezamos a crecer hasta casi rozar el cielo con las manos.

Mira hacia arriba, lo ves mucho más claro pero con menos estrellas, porque te las has llevado todas. Alumbra con ellas todo lo que he apagado y consumido, y reparte felicidad con todo lo que sobra en el tintero.


Seguiré vomitando mi alma en cada verso que te escriba.

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