Tan solo son palabras suspendidas en el aire.

miércoles, 19 de junio de 2013

Siempre te recordaré riendo.

Mis ojos cansados de ver girar el sol, se dejan llevar por la voz que susurra a mis espaldas.

-¿Puedes sentirlo? ¿Puedes sentirlo?

Parado y solo, no se me ocurre otra cosa que sonreír, una tímida sonrisa que me hace ver que un día tu vida cambia para siempre.… Vuelve la voz, vuelven los gritos.

-Hazlo, hazlo.


Los relojes marcan kilómetros y las distancias son largas horas. Los horizontes piezas de dominó que tiramos una y otra vez, y la meta, un vacío constante y ausente. Y como música de fondo una voz… cálida y dulce que susurra tras de mi.

-Recuerdalo, recuerdalo.

Y reí y lloré en el mismo sitio.Y se me congeló el pecho, y con él el corazón. Desnudé y vestí el paisaje que mostraba la ventana.Y hablé y callé.Y recordé y olvidé.Y aprendí y corrí y me caí y memoricé cosas que no me gustan.Y mientras, una voz canta en mi cabeza….

-Dímelo, dejate llevar.

Por lo que fui y por lo que soy, por lo que aprendí y olvidé, disfruto de cada maravilloso y horrible minuto de esto….

Al final las voces se callaron, las amenazas, los miedos, el odio tras las persianas, el desamor de las copas rotas, los noes que eran sies, los sies que eran mentira, las razones para llorar, los motivos para hacerlo, las ganas de acabar con esto, la pena, el pelo limpio, olor a mojado, en vaciar la vida en vasitos de cristal, con las rodillas peladas, las manos heridas y la sangre en la boca de levantarse mil y una vez para tropezar mil y una vez más, con lágrimas por dentro de los ojos, llorando donde nadie pueda verle. Satisfacción de poder sentir el valor de las cosas, el esfuerzo, llorando un sueño que llegó a creer imposible, llorando una meta que sintió no ser suya, llorando por el mismo, llorando por ese abrazo que al final si pudo darse, por su mano en el otro hombro, llorando porque vio que acabó el camino que empezó otro, aquel otro que le mira con ojos vivos desde el fondo de las fotografías, aquel que rezó por poder ver sus victorias, aquel que decidió irse para que él viniera, aquel que abrió caminos, aquel que siente muy cerca todas las noches vacías, aquel que corre por su mente tras conversaciones vacías, aquel por el que aun reza, aquel compañero de fatigas con el que lloró por última vez en aquel lugar que tú yo sabemos.

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