Tan solo son palabras suspendidas en el aire.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Cortocircuito.

El alma sueña con los ojos cerrados. No querrás observar el mundo cuándo hayas encontrado el equilibrio. Respiraciones poéticas en clave de cualquier amanecer. Luz para todos aquellos que en su paz encuentran vida. Ruina y escombros para los poetas que relaten este abismo. El camino más largo que comienza en un deseo frenético por encontrarse a uno mismo.

Nacer de cada sueño y despertar siendo un final en cada historia. Abrir los ojos y desarmar todos los ejércitos de la cordura. Atrincherando las mentes para que nunca sepan disparar contra los cuerdos. Volverse loco es tan fácil cuándo la luz al final del túnel es la única que te ilumina la vida. Aquella que se termina cuándo suspira el alma y los atardeceres se consumen.

Vivir siendo una noria en cualquier espiral suicida. Saltar de cielo en cielo esperando que la lluvia sepa ahogar este vacío. Caer en un otoño permanente y levitar entre cada respiración entrecortada. Latidos veloces y copos de nieve que derraman las pupilas congeladas por el frío. Raíces que brotan en un corazón que jamás florecera de nuevo y una sombra que persigue las huellas que deja el calor de un abrazo cuándo tú ya estás demasiado lejos.

Consumir tu propia vida para descubrir el equilibrio cuándo ya no queda nada por lo que seguir soñando.

En la poesía se muere con los ojos abiertos y en cada verso que habito ningún final da lugar a un nuevo principio.

Aquí, las rosas se curan sus propias espinas.

Y la función termina cuando el telón cierra el último poema. Linea a línea. Verso a verso. Despedida a despedida.
 

miércoles, 30 de agosto de 2017

Eclipse

Por cada día nublado, por cada nube gris, por cada gota de lluvia que se desliza sobre los cristales, por cada noche oscura y por cada sentimiento de tristeza he reflejado mi vida en un parte de accidentes. Cuando mi mente colisiona con alguno de tus extraños pensamientos sé que ya no estoy a salvo y el tiempo se me agota si se trata de salvarte.

Hace frío alrededor de este glaciar en el que se ha convertido mi vida y bajo cero es por fin la misma temperatura en ambos lugares. Me siento demasiado Diciembre como para poder soportar todo este deshielo emocional. Los mismos charcos dónde nos veíamos reflejados ahora sólo sirven para ahogarnos y oler la muerte cuándo cese la tormenta.

Quizás no lo comprendas pero ya no nos sentimos vivos. El alcohol, las drogas y el olor a sexo sobre los asientos traseros de aquel coche es la única prueba tangible de que la oscuridad quiso que fuésemos eternos.

Seguiremos emborrachándonos, drogándonos y queriéndonos sinceramente como en los finales de las películas ahora que ya no he llegado a salvarte, ni a salvarnos. Ahora que no deja de llovernos encima y las sirenas acuden a nuestro encuentro.

Ahora que he firmado en letra pequeña que la vida no es más que una carretera inmensa que termina cuándo intentan revivirte.

Y nosotros, cariño, no podemos vivirnos dos veces. Ya no.

viernes, 29 de julio de 2016

VI. En clave de ti.



Colgando del hilo de tu vida, deposito en 170cm toda mi confianza, tentando a la suerte que me regalas cada día. Quiero caer contigo mientras siga siendo otoño en tus ojos. Ver reflejado en tus pupilas cada atardecer, rozar con las manos esta perfecta partitura, descifrar su clave, y sentir, en un acorde, la melodía más bonita. 

Si te miro y me sonríes, la brújula marca una única dirección en el mapa de tu cuerpo, directos al mejor de los naufragios. Sin semáforos en un cruce de miradas, sin señal que me evite chocar con tu sonrisa, sin chaleco salvavidas para alguien que ya le ha regalado la suya.

Bajo el árbol más grande de este inmenso planeta, dibújame una historia con las manos,  y déjame a mí, escribir los mejores finales después de perder todos nuestros principios. En puntos suspensivos para no tocar nunca fondo. Con un punto final sólo si lleva tu nombre.

En lo más alto de tu ciudad sin leyes, antes de cerrar este baile de palabras, iza la bandera de nuestra libertad, dame las alas que a ti te sobran y volemos sobre el único cielo que se parte en dos cuándo me faltas. Desde lo más alto, si no me sueltas la mano, prometo seguir bailando contigo hasta que el cielo se parta en pedazos, se cierre el telón y a ti te lluevan rosas negras, cariño, por ser la mejor obra de arte.


                           ¿Me concedes este baile?

jueves, 28 de julio de 2016

V. La sombra sin luz.



Sólo y rodeado de un montón de papeles sucios, siento que los voy  perdiendo menos a medida que diviso el camino de vuelta. Ojalá pudiera encontrar las palabras adecuadas para inventar los símiles que te hicieran comprenderme. Bajar a lo más profundo de mi conciencia, percibir la existencia que me tocó sentir. Perdóname por ahogar el sentido común y el respeto a quién admiro.

Seguiré subiendo, peldaño a peldaño, estas viejas escaleras arrebatadoras de sueños. Porque a mí, ya no dejan de perseguirme los miedos, de que al temblar la vela, todo pueda salir en un río de nostalgia y remordimiento, que pase el tiempo y nunca me perdones mientras permanezca en el recuerdo. Déjame al menos, llegar a la cima, y abriré todas las puertas que se esconden tras los muros del dolor. La última de ellas, a pecho descubierto para que puedas fusilarlo a tu antojo. No temas, prometo guardar todo lo malo que te llueva encima.

Pistola en mano, en medio de una ruleta rusa de sentimientos, espero que la única bala sea la tuya.  Con un disparo a medianoche marcando el final de los días, impactando sobre  tu puerta, cerrada con puntos de sutura de arañar tanto las heridas. Déjala entreabierta por si me invade el miedo de nuevo, y serás el hogar dónde siempre esté a salvo.





miércoles, 27 de julio de 2016

IV. Ataraxia.



La poesía se mueve tan rápido dentro de mí que casi no percibo cómo te pierdo en cada texto que te escribo. Y cuál mascota en mitad de la calle, vivo bajo el abandono de pensarte. Alfileres de vudú clavándose en mi pecho, nubes de arena rodeando el corazón. Empecemos, querida, por sincerarnos en el odio por tenernos. Y querernos sinceramente en los finales de las películas.

Como un tranvía a alta velocidad, era yo quién pasaba por encima de las ruedas, viajando en paralelo, volando sin alas, a ras de suelo. Soñando despierto, limpiando estrellas de alquitrán, trazando constelaciones que no se den a la fuga cuando te quedes dormida. Seguir recorriendo la vía láctea, imaginarte reflejada en algún charco de la ciudad iluminado por el brillo de la luna. Llena.  Sentarme bajo el llanto de las nubes, ahogarme en los cuadernos de tu ausencia. Buscando tu sonrisa en el fondo de los vasos. 

Pintando pañuelos con carboncillo en los que te quise más de una vida. Ya siento el deshielo quemándome vivo. Cierro los ojos, y anhelo unas manos salvavidas bajo el reflejo de este charco ensangrentado de sucias palabras. Cuídame mientras permanezca a flote, que no cerraré los brazos hasta que pase el temporal. 

En una hora concreta a este lado del mundo, bebiendo la vida sobre posos de café, reencarnándonos en Agua, Tierra, Aire o Fuego.....


                                            ...... Y a punto de morir, que la próxima (vida) sea la nuestra.