Tan solo son palabras suspendidas en el aire.

lunes, 1 de enero de 2018

En(t)ero.

Hace tiempo que la última despedida fue un verso huérfano. Una fina línea entre más líneas sin descifrar. Un poema inacabado  porque no he encontrado aún el vacío que existe entre echar de menos y olvidar(te).

Sé que el tiempo lo cura todo, incluso mis demonios, mis tormentas y mis días grises. Lo único que no sana es el recuerdo y la cicatriz. La paz y la calma que tanto transmites no vuelve. Tampoco la poesía a dejarse llevar por el poeta.

Y aquí llueve, llueve sin cesar el primer día del año y siempre nos vuelve un poco más tristes el hecho de no ver la luz. Oscuridad ahí fuera y  naufragios en mi pecho de barcos de papel y salvavidas por si los sentimientos se ahogan entre la tinta que vuelve a mi vida para que no olvide lo importante.

Sigo sin encontrar aquello que he perdido y no puedo recuperar, lo que se asemeja al aleteo de los pájaros volando sobre nuestro cielo sin saber cómo volver a casa.

Más tarde cae la noche y los pájaros ya no vuelan, sin embargo, la luna siempre permanece en lo más alto para que la pueda sentir siempre. Ayer, nuestra luna estaba llena y plena, y seguramente tu también lo estuvieses. Me pregunto quién brillaría más. Ya sabes que sigue siendo un reflejo de nuestras emociones visibles.

Ojalá nunca mengue.



Mientras tanto, seguiré intentando recordar en cuál de estos versos perdí la cuenta del cariño que deposité en ti y en cuáles me maté yo por no saber ser suficiente.


martes, 26 de diciembre de 2017

Diciembre

Siempre que la poesía quiera que sus versos queden plasmados a lo largo de este blog, todo tendrá que seguir su curso incluidos los sentimientos.

Pero, hay instantes, circunstancias y momentos en los que es necesario una pausa. Indefinida.

No siempre es fácil plasmar lo que crece en tu interior, sea bueno o malo e intentar transmitirlo.

No es fácil intentar crear versos y poemas a partir de una mente vacía.

Sabes que todo está bien, incluido tú mismo. Pero eso no es suficiente para continuar relatando tu vida en sucios papeles y puestas de sol pensativas que se lo llevan todo de golpe.

Por aquí todo está bien, he de disculparme. Menos la poesía, la cuál falta en muchos rincones de esta casa, de esta ciudad y de esta vida. Siempre hace falta es cierto. Los poetas lo saben.

Pero no sé escribir algo que no sea triste. Escupir la tristeza y el dolor es la forma de liberar nuestros demonios, y aún duele pensarte porque sigues sin estar. Pero nunca el olvido tendrá cabida en ti. Lo sabes. Lo sé. No puedo cambiarlo.

El cariño es algo que prevalece por encima del umbral de cualquier lágrima. Y no puedo apuñalarme el corazón para que piense lo contrario. Ni para que deje de latir hacia ninguna dirección.

Estos versos se han hecho para recordar y sentir que soy feliz si tú lo eres. Y sonrío menos si siento que la tristeza se apodera de ti. Por ello, con cariño te recuerdo, y con cariño sigo pensando que todo estará bien.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Cortocircuito.

El alma sueña con los ojos cerrados. No querrás observar el mundo cuándo hayas encontrado el equilibrio. Respiraciones poéticas en clave de cualquier amanecer. Luz para todos aquellos que en su paz encuentran vida. Ruina y escombros para los poetas que relaten este abismo. El camino más largo que comienza en un deseo frenético por encontrarse a uno mismo.

Nacer de cada sueño y despertar siendo un final en cada historia. Abrir los ojos y desarmar todos los ejércitos de la cordura. Atrincherando las mentes para que nunca sepan disparar contra los cuerdos. Volverse loco es tan fácil cuándo la luz al final del túnel es la única que te ilumina la vida. Aquella que se termina cuándo suspira el alma y los atardeceres se consumen.

Vivir siendo una noria en cualquier espiral suicida. Saltar de cielo en cielo esperando que la lluvia sepa ahogar este vacío. Caer en un otoño permanente y levitar entre cada respiración entrecortada. Latidos veloces y copos de nieve que derraman las pupilas congeladas por el frío. Raíces que brotan en un corazón que jamás florecera de nuevo y una sombra que persigue las huellas que deja el calor de un abrazo cuándo tú ya estás demasiado lejos.

Consumir tu propia vida para descubrir el equilibrio cuándo ya no queda nada por lo que seguir soñando.

En la poesía se muere con los ojos abiertos y en cada verso que habito ningún final da lugar a un nuevo principio.

Aquí, las rosas se curan sus propias espinas.

Y la función termina cuando el telón cierra el último poema. Linea a línea. Verso a verso. Despedida a despedida.
 

miércoles, 30 de agosto de 2017

Eclipse

Por cada día nublado, por cada nube gris, por cada gota de lluvia que se desliza sobre los cristales, por cada noche oscura y por cada sentimiento de tristeza he reflejado mi vida en un parte de accidentes. Cuando mi mente colisiona con alguno de tus extraños pensamientos sé que ya no estoy a salvo y el tiempo se me agota si se trata de salvarte.

Hace frío alrededor de este glaciar en el que se ha convertido mi vida y bajo cero es por fin la misma temperatura en ambos lugares. Me siento demasiado Diciembre como para poder soportar todo este deshielo emocional. Los mismos charcos dónde nos veíamos reflejados ahora sólo sirven para ahogarnos y oler la muerte cuándo cese la tormenta.

Quizás no lo comprendas pero ya no nos sentimos vivos. El alcohol, las drogas y el olor a sexo sobre los asientos traseros de aquel coche es la única prueba tangible de que la oscuridad quiso que fuésemos eternos.

Seguiremos emborrachándonos, drogándonos y queriéndonos sinceramente como en los finales de las películas ahora que ya no he llegado a salvarte, ni a salvarnos. Ahora que no deja de llovernos encima y las sirenas acuden a nuestro encuentro.

Ahora que he firmado en letra pequeña que la vida no es más que una carretera inmensa que termina cuándo intentan revivirte.

Y nosotros, cariño, no podemos vivirnos dos veces. Ya no.

viernes, 29 de julio de 2016

VI. En clave de ti.



Colgando del hilo de tu vida, deposito en 170cm toda mi confianza, tentando a la suerte que me regalas cada día. Quiero caer contigo mientras siga siendo otoño en tus ojos. Ver reflejado en tus pupilas cada atardecer, rozar con las manos esta perfecta partitura, descifrar su clave, y sentir, en un acorde, la melodía más bonita. 

Si te miro y me sonríes, la brújula marca una única dirección en el mapa de tu cuerpo, directos al mejor de los naufragios. Sin semáforos en un cruce de miradas, sin señal que me evite chocar con tu sonrisa, sin chaleco salvavidas para alguien que ya le ha regalado la suya.

Bajo el árbol más grande de este inmenso planeta, dibújame una historia con las manos,  y déjame a mí, escribir los mejores finales después de perder todos nuestros principios. En puntos suspensivos para no tocar nunca fondo. Con un punto final sólo si lleva tu nombre.

En lo más alto de tu ciudad sin leyes, antes de cerrar este baile de palabras, iza la bandera de nuestra libertad, dame las alas que a ti te sobran y volemos sobre el único cielo que se parte en dos cuándo me faltas. Desde lo más alto, si no me sueltas la mano, prometo seguir bailando contigo hasta que el cielo se parta en pedazos, se cierre el telón y a ti te lluevan rosas negras, cariño, por ser la mejor obra de arte.


                           ¿Me concedes este baile?